Ley del divorcio

Los procedimientos de divorcio en España se aprobaron por primera vez en 1981, siendo este país uno de los últimos estados europeos en los que se introdujo este tipo de actos jurídicos y, desde entonces, la tasa de divorcios aumentó a 0,9 por cada 1.000 personas en el año 2000. Sin embargo, es importante saber que la tasa de divorcios aumentó rápidamente, llegando a 2,2 divorcios con una población de 1.000 personas (al nivel del año 2010).

Un ciudadano local o extranjero que quiera divorciarse en España no tiene que presentar un motivo específico ante los tribunales, ya que sólo es necesario presentar una petición firmada por uno de los cónyuges para poder divorciarse. El divorcio puede hacerse de mutuo acuerdo, si los cónyuges están casados durante al menos tres meses. El procedimiento de divorcio puede realizarse en España, si uno de los cónyuges es español y el otro es extranjero.

Hoy en dia, el divorcio en España se rige por la Ley 15/2005, de 8 de julio, que modificó el Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento civil en materia de separación y divorcio.

Esta nueva normativa supuso una modificación en cuanto a los plazos para divorciarse, que quedaron acortados, ya que hoy no es necesario permanecer un tiempo separados antes de solicitarlo, tal y como sucedía antes de la entrada en vigor de la nueva ley.

Actualmente, los cónyuges pueden tener una sentencia de divorcio a los pocos meses de haber presentado la demanda de divorcio, especialmente en aquellos casos en los que el divorcio se presenta de común acuerdo y no de forma contenciosa.

La demanda de divorcio la puede presentar uno o los dos cónyuges, con o sin acuerdo previo, y sin necesidad de que exista una causa que lo justifique. La única condición es que hayan pasado al menos tres meses desde que se contrajo matrimonio.